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Exposición

FRITZIA IRÍZAR. CHICXULUB, ESTUDIOS EN UN PAISAJE.

NF/ NIEVES FERNÁNDEZ presenta la exposición “Chicxulub, estudios en un paisaje”, de Fritzia Irízar. La artista investiga el cráter de Chicxulub en Yucatán, para establecer un vínculo entre el impacto de un meteorito hace 66 millones de año con la pandemia del SARS Cov 2.

Analizando la historia y la desaparición de las especies más débiles, Fritzia Irízar reflexiona acerca del uso del poder y las circunstancias específicas en las que este dictamina sobre el entorno natural colectivo en base al beneficio económico generando situaciones en las que la ética y el respeto por la vida en comunidad pierden todo su valor.

Fritzia Irizar ha expuesto en diversas instituciones internacionales como MUAC, Museo Ex Te­resa Arte Actual, Sala Siqueiros y Museo Rufino Tamayo en Ciudad de México, Orange County Museum of Art en Santa Ana, CA2M (Centro de Arte 2 de Mayo) en Madrid, Headlands Center for the Arts en San Francisco, CIFO Fundación Fontanals Cisneros en Miami, Giorgio Cini Foundation en Venecia, Seattle Art Museum en Sea­ttle, Fundación Banco Santander en Madrid, Beirut Museum of Art (BeMA) en Beirut y la Rashid Karami International Fair en Trípoli. También ha participado en diferentes bienales: la 9ª y la 10ª Bienales de Mercosur en Porto Alegre, la 12ª Bienal FEMSA en Monterrey y la 14ª Bienal de Cuenca.

Su trabajo se encuentra en colecciones como JUMEX, México; Colección Isabel y Agustín Coppel, México; Servais Collection, Bégica; Colección Olor Visual, España; Braddock Collection, EEUU; Proyecto Bachué, Colombia; CIFO Collection, EEUU; Fon­dazione Benetton, Italia; y CA2M, España.

 

Hace 66 millones de años en la península de Yucatán en México, un meteorito impactó la tierra. Este fenómeno derivó en la extinción de las especies que reinaban la tierra y determinó el inicio de un nuevo orden en la vida del planeta. Pocas veces, más allá de la ficción, la vida ha sufrido un atentado global como el que todos vivimos este año, un atentado puntual y directo a nuestra especie, selectivo y casi con el diseño de un macabro experimento que ya nos cambió a todos.

No hay duda de que para entender nuestro presente y poder imaginar nuestro futuro, es indispensable el estudio de nuestro pasado, aun el más lejano del que sólo hay registro entre rocas o bajo el mar como es el caso del cráter de Chicxulub.

Buscando pistas en el pasado más catastrófico de nuestro planeta, llegué hasta el centro del cráter de Chicxulub en Yucatán, deseando permitirme pensar en un futuro posible, armada con instrumentos de observación simples, buscando pistas, pero al mismo tiempo transformando una lupa en una esfera de adivinación. El cráter a simple vista solo es paisaje, uno marino y otro selvático, pero en un contexto como el de la pandemia que vivimos, es oráculo. Hace 66 millones de años las especies más fuertes y más grandes perecieron, hoy el atentado es para los débiles, pero no los débiles por fuerza de la naturaleza, los débiles víctimas de los sistemas, víctimas del envenenamiento masivo por dinero o productividad alimentaria, victimas de sus circunstancias de las que es casi imposible escapar.

El paisaje como entidad viva sufre del control ejercido por los grupos en una posición autoritaria, algo como lo que Foucault nombra como el poder pastoral, haciendo referencia al pastor, al guía de las ovejas, quien tiene el control de hacia dónde y por dónde se va, el filósofo francés hace una comparación de ese poder ejercido por la iglesia y sentencia la vida contemporánea con la idea de que ese mismo control autoritario se ha prolongado en el estado moderno.

Este proyecto cuestiona principalmente ese uso del poder de tipo pastoral ejercido por el estado y los grupos privilegiados sobre el resto de los pobladores, pero especialmente  retrata circunstancias específicas en las que este poder dictamina y decide sobre el entorno natural colectivo, haciendo uso de herramientas de control como el económico para obtener beneficios propios inmediatos, situaciones particulares en dónde la ética y el respeto por la vida en comunidad y el futuro de la misma pierde todo su valor, dejando el total de decisiones al criterio económico o político, los verdaderos pastores de nuestros tiempos.

Una exposición de retorno a lo esencial, construida de dibujos, instalación y fotografías acerca del paisaje, su anhelo en el confinamiento, su transformación, su explotación y su duelo.

Fritzia Irízar, 2021

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