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“Para quien es claro el vacío, todo se vuelve claro.

Todo lo que aparece codependientemente se explica por ser vacuidad”

(Nāgārjuna, Mūlamadhyamakakārikā 69).

 

La idea del vacío como un campo sin forma que a la vez es la fuente de toda la creación y está inseparablemente vinculada a todas las formas de creación es difícil de comprender, y es un interrogante que ha surgido desde tiempos milenarios y que tanto las civilizaciones orientales como las occidentales se han dedicado a analizar.

Conceptualmente el vacío se define como “falta de contenido” o como "inexistencia, nulidad", mientras que espacialmente adquiere un significado diferente al de sus definiciones de diccionario. El vacío creado en una forma basada en el espacio genera un "lugar". O desde una perspectiva diferente, el vacío origina la forma y esta forma generada por el vacío crea un espacio.

Los fenómenos conceptuales que el vacío emprende van mucho más allá de las clasificaciones formales. Por lo tanto, las nociones de "vacío, espacio y forma" incorporan conceptos como existencia - no existencia, interior - exterior, lugar - no lugar, contradictorios - en conflicto entre sí. Durante siglos los filósofos han reflexionado al respecto, y los artistas se han esforzado en crear vacíos en el espacio, y para lograrlo han dependido de factores físicos, ambientales, conceptuales y semánticos entre otros.

En el siglo XX los artistas visuales han enfrentado al vacío como ejercicio intelectual y como una entidad espacial más a trabajar, y una legión de  grandes figuras como Kazimir Malévich, Alexander Calder, Yves Klein, Lucio Fontana, Eduardo Chillida o Barnett Newman entre muchos se dedicaron a revisar y profundizar al respecto.

Durante décadas el pintor español Jordi Teixidor y el escultor colombiano John Castles han continuado con esta exploración, claramente desde dos países distintos y utilizando medios, así como aproximaciones diferentes; ambos artistas han compartido un razonamiento profundo y enriquecedor sobre los elementos vacíos y por medio de sus obras están indagando sobre los campos extendidos, la monumentalidad del volumen y la ampliación de los espacios. 

La exhibición John Castles y Jordi Teixidor: los límites del vacío es entonces una propuesta sugestiva, que es a su vez antológica y temática y que pone en relación dos corpus de obra distintos que, al coincidir en las salas de NF/NIEVES FERNANDEZ y NUEVEOCHENTA siguiendo unas mismas coordenadas conceptuales, resulta reveladora pues demuestra que dos artistas - a pesar de la lejanía y su falta de contacto hasta hace unos meses - confluyen en la investigación de la idea del límite como fundamento para poder concebir, aproximarse y trabajar al vacío.

Jordi Teixidor nace en Valencia en 1941. Estudia Bellas Artes y se entrega a explorar la uniformidad cromática y a la pintura abstracta desde el comienzo de su carrera en los años sesenta.  Sus obras son de estética reduccionista y de una gama cromática limitada (con una marcada predilección por el negro en los últimos años), el artista evita el espectáculo y la emoción y más bien busca que el espectador entre en una contemplación meditativa donde cuestione y amplíe los límites de su percepción.

John Castles nace en Barranquilla, Colombia, en 1946. Estudia arquitectura pero abandona la carrera para dedicarse a la escultura. Desde el comienzo se dedica a la abstracción, utilizando siempre materiales de construcción pero mostrando predilección por el hierro. Sus obras pretenden desdoblar la forma y la materia; primero con piezas más geométricas y rígidas, que mutan con el paso de los años en obras más flexibles y ondulantes. Castles siempre reta al campo gravitacional, explora la presencia del vacío y busca transformar el espacio interior de cada obra y del área que la rodea.

En la obra de John Castles y Jordi Teixidor se puede hablar de coincidencias y de puntos de contacto: ambos tienden a una ejecución simple, al reduccionismo de formas y llevan a su máxima expresión los elementos más simples. Los dos artistas buscan ordenar proporciones, presentan una preocupación por el equilibrio y demuestran un marcado interés por la arquitectura -que se denota en la indagación de la realidad física y en el énfasis  en los efectos espaciales. Los trabajos exhibidos de  Teixidor y Castles coinciden en la investigación de los volúmenes, el examen de la presencia y sobretodo la búsqueda de otra realidad. Teixidor y Castles demuestran que han logrado desafiar los “límites”  del vacío al revelar la capacidad de la obra plástica para engendrar espacios y para crear lugares.

Comisaria: Isabela Villanueva

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