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Pipo Hernández Rivero
España, 1966
Las obras de Pipo Hernandez Rivero plantean dudas acerca de todo tipo de certeza cultural. Construidas con imágenes e ideas ancladas en la cultura moderna, sus obras se mueven en el territorio de la sospecha y la opacidad.
Señalando la complejidad de las posibilidades de la pintura en el siglo XXI, su trabajo ofrece una reconsideración de lo pictórico desde estructuras formales y conceptuales bajo las que subyacen referencias al fracaso de a las vanguardias culturales al mismo tiempo que evidencian que a menudo la estandarización de determinados discursos genera exclusión de voces.
Mezclando la pintura con materiales de todo tipo, e involucrando textos en idiomas que escapan a nuestra lectura, desde un panorama occidental, sus piezas nos sitúan en ambientes asociados con problemáticas políticas, confrontando al espectador con un dialogo no resuelto y forzándole a repensar las nociones de identidad y valor.
Ha expuesto en el Centro Atlántico de Arte Moderno, Fundación MARSO, Museo de Arte de Pereira, ARTIUM Museoa, Centro de Arte La Recova, Círculo de Bellas Artes de Tenerife, Fundación Otazu, Museum of Fine Arts Budapest, Centre del Carme Cultura Contemporània, Prague Art Museum y la Sala de Arte Contemporáneo de Tenerife. También ha participado en bienales como la Bienal de La Habana, la Bienal de Canarias y la Bienal de Dakar.
Sus obras forman parte de las colecciones de TEA Tenerife Espacio de las Artes, Centro Atlántico de Arte Moderno, ARTIUM Museoa, Museo de Arte Contemporáneo del País Vasco, Fundación MARSO, Colección Galila Barzilaï, Kells Collection, Olor Visual y MUDO Istanbul.
Pipo Hernández Rivero
Normas para el acecho
2025
Madera, óleo, plástico y lienzo
200 x 225 cm
Pipo Hernández Rivero. A Dos Pasos. NF/NIEVES FERNANDEZ. 2024
Pipo Hernández Rivero
“Algún día todo esto será tuyo- revisitado”
2024
Madera, plástico, óleo y lienzo
248 x 205 x 6 cm
Pipo Hernández Rivero. A Dos Pasos. NF/NIEVES FERNANDEZ. 2024
A dos pasos
En A dos pasos, Pipo Hernández Rivero desafía las nociones tradicionales de desplazamiento y pertenencia, y presenta la migración no como un evento pasajero o gravoso que eventualmente se solucionará, sino como una pieza fundamental del proceso civilizador, motor constante en la historia de la humanidad.
Las pinturas que el artista ejecuta con una manufactura técnica muy competente remiten a la tradición del paisaje, desde el fresco de la Villa de Livia hasta el paisaje de la crisis romántica del siglo XIX. Ésta se caracterizó por ser una época de exacerbación de las utopías de plenitud. Entre ellas, las utopías de descubrimiento, conquista y poder sobre los territorios convivían con el espíritu apasionadamente
anti racionalista y evasivo propios del Romanticismo. Estos paisajes, desprovistos de la presencia humana, evocan una sensación de virginidad, reforzando así la idea de una utopía individualista, íntima de dominación. El artista crítica las convenciones contemporáneas del arte. Sin caer en el apropiacionismo, Hernández Rivero complejiza conceptualmente y reivindica la pintura pre-cézanniana, con una postura crítica y beligerante contra las convenciones sobre las expectativas de una pintura posible para el siglo XXI.
Los marcos, elementos importantes en la exposición, no son meros encuadres funcionales, o una convención decorativa. En la modernidad, el marco fue despreciado bajo la premisa de factores de búsqueda de pureza en pintura. Sin embargo, en esta exposición, el marco toma un significado más profundo, simbolizando el territorio. Delimita el espacio de la utopía a modo de fortín, ese dibujo cerrado dentro del cual ocurre el proceso civilizatorio y fuera del cual amenaza el caos. El marco se convierte así en símbolo de la fobia de contacto, de muralla contra toda contaminación que amenace cualquier posibilidad de mestizaje.
Los paisajes enmarcados, utopías pictóricas, son intervenidos por elementos disruptivos, cínicos, como las chanclas de playa, las más baratas disponibles en el mercado, la expresión más humilde del calzado. Con la utilización de estos objetos cotidianos, aparentemente simples, el artista habla de cómo occidente encuentra modos de banalizar un asunto tan central como la migración y el desarrollo de la civilización. Las primeras migraciones humanas ocurrieron hace 200.000 años; la modernidad occidental se abre con la exploración y conquista de los territorios americanos y su inmediata colonización; pero fue el complejo clima cultural del siglo XIX, nutrido de escapismo y racionalidad, de apasionada rebeldía y sensato conformismo, de extraordinaria curiosidad científica y moralidad intolerante el que llevó esos dos arquetipos a las cotas con las que más nos familiarizamos: el explorador, con audacia casi nunca inocente, para adentrarse en los sitios ignotos; y el colono -que iba a los lugares ya descubiertos a asentarse y tratar de prosperar. Siguen y seguirán sucediéndose los ciclos migratorios, pero sin nada que explorar en términos de territorio virgen. A dos pasos poetiza sobre la territorialidad, la sensación de invasión, el mestizaje inevitable y el cinismo con el que Occidente aborda estos temas.
Un segundo elemento adicional en la exposición lo constituyen las presas de escalada, un objeto que según el autor encarna perfectamente el proceso de “deportivización” de los dramas humanos, un mecanismo de defensa socio-ideológico que Hernández Rivero encara de manera crítica. Estas presas simbolizan la trivialización de la lucha por la supervivencia, la superación de los obstáculos que nos separan de una vida aceptable. Autores del Romanticismo, de hecho, fueron los primeros en explorar una dimensión lúdica del miedo -las novelas de Mery Shelley son prueba de ello-. Esta exploración no ha dejado de avanzar hasta el día de hoy. Los atávicos miedos y el hacer frente a las amenazas por la supervivencia son elementos en la industria del entretenimiento presentes en videojuegos y experiencias virtuales. Las presas de escalada, colocadas en el suelo, un espacio inútil para su función, reflejan la ironía de cómo Occidente metaboliza mediante distancia y entretenimiento lo que en otros contextos es cuestión de vida o muerte.
El tercer elemento invasivo presente en las piezas es el taco de tornillería, que atañe no sólo al cuadro pintado sino a la pared que lo sustenta. La disposición en retícula de estos tacos alude a una parcelación democratizante como metáfora de la equidistancia, otra de las pulsiones aliadas de la autocomplacencia occidental.
Nada en esta muestra es neutral: ni las paredes, ni el suelo, ni las pinturas. La exposición de Pipo Hernández Rivero presenta piezas que exploran la crisis de las utopías occidentales, los marcos de aceptabilidad y los que se erigen como guardianes de esas utopías. Más que sobre la migración como binomio problema/inevitabilidad, A dos pasos despliega su discurso crítico sobre las contradicciones del atormentado espíritu occidental.
Pipo Hernández Rivero
Normas para una noche americana
2024
Óleo, plástico y lienzo
160 x 230 x 4 cm (lienzo)
456 x 315 x 4 cm (instalación)
Pipo Hernández Rivero. A Dos Pasos. NF/NIEVES FERNANDEZ. 2024
Pipo Hernández Rivero
Cola de ratón
2024
Óleo, plástico, madera y lienzo
110 x 143 x 6 cm (lienzo)
110 x 398 x 6 cm (instalación)
Pipo Hernández Rivero
Sobre el miedo a los peces
2024
Óleo, plástico y lienzo
204 x 220 x 6 cm
Pipo Hernández Rivero
Normas para el descenso
2024
Óleo, plástico, madera y lienzo
114 x 95 x 6 cm (lienzo enmarcado)
201 x 95 x 6 cm (Instalación)
Pipo Hernández Rivero en la portada e ilustraciones interiores de la Revista de Occidente, febrero 2025.
Pipo Hernández Rivero
Si oyes cualquier sonido, corre
2024
Madera, plástico, óleo y lienzo
185 x 152 x 10 cm
Pipo Hernández Rivero
Si oyes cualquier ruido, tírate al suelo
2024
Madera, plástico, óleo y lienzo
Dimensiones variables
Pipo Hernández Rivero. Ultraleve. Museo del Romanticismo, Madrid. 2022
Pipo Hernández Rivero en ARCOmadrid 2023
Pipo Hernández Rivero
Sin título (Imelda Marcos)
2022
Óleo sobre lienzo
114,5 x 111 cm
Pipo Hernández Rivero
Sin título (Jeanne d’Arc)
2023
Óleo sobre lienzo
96 x 115 cm
Pipo Hernández Rivero
Sin título (Greta Thunberg)
2022
Óleo sobre lienzo
181 x 150 cm
Pipo Hernández Rivero
Sin título (Gavrilo Princip)
2022
Óleo sobre lienzo
181 x 150 cm
Pipo Hernández Rivero. Ultraleve. Museo del Romanticismo, Madrid. 2022
Pipo Hernández Rivero
Lo ultraleve: Gonzalo Queipo de Llano
2023
Óleo sobre lienzo
115 x 151 cm
Pipo Hernández Rivero
Sombra blaaanca
2023
Pintura, azulejos y madera
76 x 66 x 5 cm
Pipo Hernández Rivero. Interludio. Fardos. NF/NIEVES FERNANDEZ. 2021
Pipo Hernández Rivero
Fardos
2021
Óleo sobre lienzos y goma elástica
51 x 66 x 12 cm
Pipo Hernández Rivero. Interludio. Fardos. NF/NIEVES FERNANDEZ. 2021
Pipo Hernández Rivero. Interludio. Fardos. NF/NIEVES FERNANDEZ. 2021
Fardos ofrece la apariencia de casi un paquete o sala de aduanas. Con empaques listos para ser enviados, en un paso intermedio que parece condenarlos a un territorio eterno de tránsito. Una paradoja útil si recordamos que Interludios es un valioso proyecto efímero. Pretendo un clima de espera intensa, ya que Fardos [paquetes] reflexiona sobre el estancamiento, en el mínimo estancamiento que nos invita a habitar Interludios. Paquetes hechos casi a modo de balsas improvisadas. ‘Construye con lo que tengas’ parecía promover Reinhard Mucha. Quizá yo también espero volver a poner sobre la mesa el problema del fondo y la forma en la arquitectura del Barroco. Tal vez solo he intentado asegurarme de que las cosas encajen en el camión, vayan y vengan razonablemente seguras, y que en la sala las piezas no caigan por debajo del suelo. En cualquier caso, los fardos ejercen su mesa de belleza, contienen su plan. Se configuran a medio camino entre el kit de supervivencia, las micro-narrativas en apuros o las balas de estilo a la espera del despliegue de sus variables. Sabemos que la belleza, según los conservadores, no solo tiene que ser darwiniana (la belleza como la apariencia de los mejor adaptados), sino también – y por lo tanto, en términos de la cultura del masoquismo hedonista que nos asiste – debe ser gimnástica. ‘El arte tiene que encajar’, podría susurrarnos ahora Roger Scruton. Si alguien quiere considerar a Fardos como una exposición decididamente conservadora, adelante. Después de todo, Fardos habita la tercera edición de Interludios y este último solo busca mantener en forma su breve lapso de tiempo.
Pipo Hernández Rivero, 2021
Pipo Hernández Rivero
Fardo 2
2021
Lienzos, acrílico y goma elástica
Dimensiones variables
Pipo Hernández Rivero
Fardo 12
2021
Técnica mixta sobre lienzo, bandas elásticas
Dimensiones variables
Pipo Hernández Rivero
Fardo 4
2021
Acrílico, lienzos, bandas elásticas
Dimensiones variables
Pipo Hernández Rivero
Fardo 10
2021
Acrílico, lienzos, bandas elásticas
Dimensiones variables
Pipo Hernández Rivero. Esquinitas. TEA Tenerife. 2023
Pipo Hernández Rivero. Esquinitas. TEA Tenerife. 2023
Pipo Hernández Rivero. Lounge. NF/NIEVES FERNÁNDEZ. 2018
Lounge juega a resignificar los roles de la obra de arte y, en especial, la pintura en el ámbito del confort doméstico. Con el fin de perturbar el orden cognitivo establecido para las obras de arte, Pipo Hernández Rivero trabaja con apropiaciones que abundan desde la historia del arte hasta los elementos que componen tradicionalmente el ámbito doméstico. De este modo, a través de un conjunto de re significaciones, las piezas transportan el espectador a un ambiente doméstico, dónde la obra de arte convive en el espacio de la intimidad, subvirtiendo su propia naturaleza pública y expositiva.
Lounge reúne trabajos que aproximan la dimensión social del arte a la esfera del domus, dónde la familiaridad se traduce en acogimiento para el público, a la vez que en problematización para el arte. El uso de materiales que remiten a esas dinámicas de privacidad, como el azulejo típico de las cocinas y de los baños o los libros que rellenan estanterías de salones, establece relaciones con un ambiente de confort desplazado de su territorio habitual.
Lounge transforma así el espacio expositivo y lo irrumpe, dándole otra faceta como espacio de ocio asumido en el que imperan adjetivos como placentero, suave y cómodo.
Pipo Hernández Rivero
Lounge 2
2018
Azulejo, madera, tela, resina y acrílico
77 x 66 cm
Pipo Hernández Rivero
Lounge 3
2018
Azulejo, madera, tela, resina y acrílico
76,5 x 66 cm
Pipo Hernández Rivero
Lounge 5
2018
Azulejo, madera, tela, resina y acrílico
77 x 66 cm
Pipo Hernández Rivero. Lounge. NF/NIEVES FERNÁNDEZ. 2018
Pipo Hernández Rivero
Archipiélago Manzoni
2018
Azulejos, óleo sobre lienzo y papel
213,5 x 100 x 5,5 cm
Pipo Hernández Rivero
Lounge 4
2018
Azulejo, madera, tela, resina y acrílico
77 x 66 cm
Pipo Hernández Rivero
Petite collection
2018
Azulejo, resina y acrílico, tubos de neón
158 x 100 cm
Pipo Hernández Rivero
Variaciones
2018
Resina y acrílico
Dimensiones variables
Pipo Hernández Rivero. Lounge. NF/NIEVES FERNÁNDEZ. 2018
Pipo Hernández Rivero
Víctor y la playa
2018
Azulejos, resina, tubos de neón, cojines y óleo sobre lienzo
71 x 140 x 154 cm
Pipo Hernández Rivero
6 recuerdos, se quedan nº 3. Serie Corre, corre, corre…
2013
Acrílico, lienzo y metal
30 x 40 cm
Pipo Hernández Rivero
Serie primavera-verano. Tiempo de espera
2017
Acrílico, lienzo y metal
23 x 28 cm
Pipo Hernández Rivero
Serie primavera-verano. ¿Puedes sentirlo ya?
2017
Acrílico, lienzo, metal
22 x 38 cm
Pipo Hernández Rivero
La derrota de los sarracenos
2017
Acrílico, lienzo y metal
75 x 117 cm
Pipo Hernández Rivero
Serie Primavera-verano. La infancia de Iván
2017
Acrílico, lienzo y metal
27 x 28 cm
Pipo Hernández Rivero
Trinidad
2022
Madera, plástico, acrílico sobre lienzo y clavos
130 x 90 cm
Pipo Hernández Rivero
Las Furias
2022
Madera, plástico, acrílico sobre lienzo y clavos
90 x 10 x 29 cm each
Pipo Hernández Rivero
Confesión
2022
Poliestireno, resina epoxi y acero inoxidable
Pipo Hernández Rivero
Monument, oh… Serie Lounge
2018
Resina epoxi, tubo fluorescente, madera, arcilla blanca, azulejo, metal y pino
100 x 34 x 20 cm
Pipo Hernández Rivero
Segundo asalto. Serie Lounge
2018
Madera, azulejos, tubo fluorescente, arcilla blanca, acrílico y pino
133 x 63 x 37 cm
Pipo Hernández Rivero
Caín – Caeiro
2017
Madera, neón, libro y nido
133 x 63 x 37 cm
Pipo Hernández Rivero
Lounge
2017
Madera, neón, libro y nido
20,5 x 132 x 14 cm
Pipo Hernández Rivero
De frente y sin miedo
2016
Tela, fluorescentes y madera
90 x 74 x 10 cm
Pipo Hernández Rivero
Tanta presión… Serie Lounge
2018
Madera, azulejo, tubo fluorescente, resina epoxi y acrílico
84 x 60 x 8 cm
Pipo Hernández Rivero
Faro
2019
Acrílico y resina sobre madera
84 x 60 x 8 cm